Boca Juniors atraviesa los últimos días del año ultimando detalles para comenzar la pretemporada el próximo 2 de enero, etapa clave en la que Juan Román Riquelme espera consolidar el proyecto futbolístico que diseñó para el 2026. El regreso a la Copa Libertadores obliga al club xeneize a realizar un mercado de pases ambicioso, con nombres de peso y un plantel más competitivo que el mostrado en la temporada anterior.
Mientras en el Xeneize avanzan con reuniones, llamados y evaluaciones diarias, un nuevo protagonista apareció en escena para complicar los planes de Boca. Desde Brasil, el Santos observa el mercado con la misma intención: reforzarse con futbolistas que aporten jerarquía y juventud para dejar atrás un difícil año deportivo. Tras salvarse del descenso y asegurar su lugar en la Copa Sudamericana 2026, el conjunto paulista inició conversaciones por varios jugadores, entre ellos tres nombres que también están en los planes del club argentino.
Los futbolistas señalados en esta disputa internacional son Marino Hinestroza, Felipe Loyola y Santiago Ascacibar, piezas consideradas clave en el armado del nuevo Boca. Hinestroza, extremo colombiano de muy buen presente, es el que más cerca estaría de convertirse en refuerzo xeneize, aunque restan formalidades para cerrar el acuerdo. Loyola, por su parte, aparece como una alternativa interesante para reforzar el lateral derecho, mientras que Ascacibar encaja perfectamente en la idea de sumar experiencia y fortaleza en la mitad de la cancha.
En Brasil, sin embargo, no se rinden. Santos busca iniciar conversaciones formales, seducido por el perfil de los mismos futbolistas y el deseo de volver a ser protagonista en el plano internacional. Por ahora no hay confirmaciones ni ofertas concretas desde el país vecino, pero la posibilidad de que ambos clubes compitan por los mismos objetivos ya genera ruido en el mercado sudamericano. La pulseada recién comienza y promete capítulos intensos mientras Boca acelera negociaciones y Santos estudia su próxima jugada. El 2026 apenas asoma, pero el mercado ya está encendido.