Marcelo Moretti volvió a escena con un mensaje contundente y redobló la tensión política en San Lorenzo. Luego de la asamblea extraordinaria que resolvió designar a Sergio Costantino como presidente transitorio hasta las elecciones previstas para mayo de 2026, el dirigente elegido en los últimos comicios rechazó de plano esa decisión y aseguró que continúa siendo la máxima autoridad del club.
En declaraciones radiales, Moretti desconoció la validez institucional de lo resuelto y sostuvo que la reunión careció de los requisitos formales necesarios para tener efectos legales. “La Asamblea de ayer es nula de nulidad absoluta, tenemos que estar en el cargo y cumplirlo porque quedan dos años de gestión. Firmaron un acta sin validez jurídica, totalmente fraguada, y son tan mamarrachos que lo presentaron y no se dieron cuenta de que tiene 9 firmas, cuando se necesitan 11 miembros para tener quórum”, afirmó.
El dirigente fue aún más lejos y calificó el proceso como una maniobra para desplazarlo por la fuerza. En ese sentido, denunció presiones internas y externas durante las horas previas a la asamblea. “Hay un golpe de estado clarísimo de los que ayer tomaron el poder. El presidente soy yo, con la comisión directiva seguimos estando juntos y queremos terminar el mandato, que es lo que corresponde. Queremos terminar lo que iniciamos, hubo métodos de presión hacia nuestra gente, que no quería renunciar pero que terminó llorando, con más de cien personas afuera para intimidar”, expresó.
Según su versión, el escenario vivido en la sede del club estuvo marcado por un clima de intimidación que, a su entender, desnaturalizó cualquier intento de resolución democrática. “No hay legitimidad, es algo pergeñado por un sector relacionado con una fuerza de choque de los muchachos de atrás del arco manejado por Costantino, que tiene gente al lado que intimida para renunciar. Hay gente que tiene coraje como yo, que no se amedrenta. Este no es el San Lorenzo que uno quiere”, agregó.
En medio de la crisis institucional, Moretti defendió su breve pero intensa gestión al frente del club, destacando avances en el plano económico y deportivo. Aseguró haber reducido de manera significativa el pasivo en pocos meses y haber regularizado compromisos financieros que condicionaban el día a día de la institución. También remarcó decisiones deportivas que, según su visión, permitieron revalorizar futbolistas y promover juveniles al primer equipo, además de resolver conflictos contractuales que habían derivado en inhibiciones.
No obstante, admitió errores en el armado político de su conducción y reconoció que parte de la dirigencia que lo acompañó terminó alejándose. “Obviamente que me he equivocado muchísimo en la política porque en la comisión directiva que armé algunos me terminaron traicionando. Estamos convencidos de que podemos dar vuelta esto y terminar los dos años de gestión”, sostuvo.
Con un San Lorenzo atravesado por divisiones internas y una compleja situación financiera, Moretti también se refirió al futuro del plantel y a la necesidad de generar recursos. En ese marco, no descartó transferencias importantes y puso nombres propios sobre la mesa, al señalar que varios jugadores tienen valor de mercado suficiente como para aliviar las cuentas del club si aparecen ofertas acordes.
Finalmente, volvió a proclamarse inocente frente a cualquier acusación y reafirmó su compromiso personal con la institución. “Soy totalmente inocente, nunca le reclamé nada a San Lorenzo, desde 2010 que aporto plata. Le di la vida económica y humanamente, voy a seguir dándola y lo que quiero es terminar mi mandato”, remarcó. Y cerró con una definición que sintetiza su postura ante el conflicto abierto: “Me veo en el 2026 siendo presidente de San Lorenzo, como tiene que ser y como corresponde”.
