River se mueve con fuerza en el mercado de pases con la mira puesta en revertir un 2025 que dejó más frustraciones que alegrías. Con Marcelo Gallardo nuevamente al mando del proyecto deportivo, el club ya concretó incorporaciones y mantiene negociaciones abiertas, pero también analiza nombres que generan debate interno. En ese contexto, apareció una posibilidad tan inesperada como polémica: el interés del entrenador por Sebastián Villa, un futbolista que reúne condiciones deportivas que seducen al cuerpo técnico, aunque su llegada hoy parece lejana por una razón puntual.
El Muñeco considera que el extremo colombiano puede aportar un desequilibrio que el plantel necesita con urgencia. Su velocidad, su capacidad para romper líneas y su experiencia en el fútbol argentino lo convierten en un perfil poco habitual en el medio local. Además, su reciente paso por Independiente Rivadavia dejó números y sensaciones positivas, con protagonismo sostenido y un rol clave en un equipo que hizo historia al consagrarse campeón de la Copa Argentina 2025. Ese rendimiento volvió a poner a Villa en el radar de clubes grandes.
Sin embargo, el interés deportivo choca con una postura firme desde la dirigencia. Según trascendió, Stéfano Di Carlo no está dispuesto a avanzar en la negociación y, por ahora, frena cualquier gestión formal. El motivo no es económico ni contractual, sino ético e institucional. El presidente entiende que los antecedentes judiciales del jugador representan un límite difícil de sortear para River, más allá de su presente futbolístico.
Villa fue declarado culpable por violencia de género y recibió una condena de dos años y un mes de prisión de ejecución condicional. En paralelo, fue absuelto en otra causa por abuso sexual luego de que la denunciante desistiera de continuar con la acusación. Ese contexto legal, aunque resuelto en parte, sigue pesando puertas adentro del club y genera un fuerte contraste de opiniones entre el área deportiva y la dirigencia.
Mientras tanto, el delantero de 29 años evalúa su futuro y no oculta su intención de dar un salto a un equipo con mayores aspiraciones. River aparece como una opción atractiva desde lo deportivo, pero hoy la única traba —y la más compleja— no depende del mercado ni del jugador, sino de una decisión política que, al menos por ahora, parece inamovible.
