Franco Mastantuono vivió una noche inolvidable en el Santiago Bernabéu y dio un paso firme en su búsqueda de consolidarse en Real Madrid. En el contundente triunfo por 6-1 ante Mónaco por la Champions League, el joven argentino fue titular, tuvo una actuación determinante y se retiró ovacionado por el público. Renovado desde lo futbolístico y también desde lo estético, el mediocampista dejó una imagen que ilusiona en el inicio de una nueva etapa dentro del club.
El partido comenzó con protagonismo temprano del ex River. Ubicado sobre la banda derecha, Mastantuono fue clave en la acción que abrió el marcador: encaró con decisión, se asoció con Federico Valverde y de esa secuencia nació la asistencia que permitió a Kylian Mbappé marcar el 1-0. Esa participación activa marcó el tono de su actuación, siempre involucrado en el circuito ofensivo y con personalidad para pedir la pelota en un escenario de máxima exigencia.
El punto más alto de su noche llegó en el inicio del segundo tiempo. Tras una asistencia de Vinicius, Mastantuono definió con un potente derechazo para establecer el 3-0 parcial del Merengue. Fue su primer gol en la Champions League y también el primero que convierte en el Bernabéu, un hito especial en su carrera. Con 18 años y 159 días, además, quedó como el segundo argentino más joven en anotar en el certamen continental, solo por detrás de Lionel Messi.
Más allá del gol, su rendimiento reflejó el respaldo que viene recibiendo de Álvaro Arbeloa, quien lo sostuvo como titular en dos de los últimos tres encuentros. A diferencia de los meses anteriores, en los que había perdido terreno, Mastantuono parece haber encontrado un nuevo impulso con el cambio de entrenador. Frente a Mónaco participó de manera constante en ataque y mostró confianza para rematar al arco, incluso en los primeros minutos del encuentro.
Cuando Arbeloa decidió reemplazarlo a los 26 minutos del segundo tiempo, el estadio respondió con una ovación cerrada. El aplauso generalizado del Bernabéu fue el reconocimiento a una actuación que combinó talento, personalidad y eficacia. Con apenas 18 años, Mastantuono empieza a construir su lugar en Real Madrid y deja señales claras de que está listo para competir al más alto nivel.
