La derrota ante Estudiantes dejó secuelas en Boca y no solo desde lo anímico. Con un plantel golpeado por las lesiones, Claudio Úbeda comenzó a analizar alternativas de emergencia y una de ellas es la posible aparición de Ángel Romero en el próximo compromiso frente a Newell’s. El delantero paraguayo, que lleva apenas algunos entrenamientos con el grupo, pasó en pocos días de ser una opción a futuro a transformarse en una posibilidad concreta para el domingo.
En conferencia de prensa, el entrenador reconoció la complejidad del panorama físico y dejó en claro que la ausencia de un centrodelantero natural obliga a acelerar decisiones. Sin Edinson Cavani, Miguel Merentiel, Milton Giménez ni Lucas Janson disponibles, Úbeda admitió que evaluará de cerca al reciente refuerzo. “Veremos en estos días cómo siguen evolucionando y cómo responde Romero a la posibilidad de que sea él quien ocupe ese lugar”, afirmó, sin descartar un debut inmediato.
Romero llegó a Boca con entusiasmo tras su salida de Corinthians y ya sumó sus primeras prácticas formales, incluyendo trabajos de fútbol. Su último partido oficial fue el 7 de diciembre de 2025 y durante enero se entrenó de manera individual, un contexto que no resulta ideal desde lo físico, aunque en el cuerpo técnico confían en su experiencia y jerarquía para afrontar la urgencia. En la última temporada disputó 74 partidos, convirtió cinco goles y aportó tres asistencias.
El duelo ante Newell’s aparece así como un escenario de prueba para el paraguayo, que podría saltar a la cancha con escaso rodaje pero con una necesidad evidente del equipo. Mientras Úbeda espera alguna recuperación de último momento, Boca se prepara para un encuentro clave en el Apertura, con la expectativa puesta en que Romero pueda aportar soluciones rápidas en un ataque diezmado por las bajas.
