Aunque el mercado de pases local ya cerró, Boca Juniors recibió una novedad que modifica su panorama inmediato. El club quedó habilitado para utilizar dos cupos adicionales de incorporación, una situación que le devuelve margen de maniobra a la dirigencia y reactiva la planificación deportiva. Juan Román Riquelme y Delgado ya trabajan con ese escenario en mente, con el objetivo de darle respuestas a un plantel que viene golpeado por lesiones y necesita variantes de cara a lo que viene.
La posibilidad de sumar refuerzos surge a partir de dos situaciones concretas. Por un lado, la grave lesión de Rodrigo Battaglia, quien fue operado y estará varios meses fuera de las canchas, habilita un cupo excepcional contemplado por el reglamento. Por otro, Boca analiza una eventual salida de Lucas Blondel al exterior, una alternativa que, de concretarse, abriría una segunda vacante para incorporar. Ambos caminos están sobre la mesa y podrían permitirle al club reforzarse más allá del cierre formal del libro de pases.
Con ese margen, las prioridades ya están definidas. La dirigencia apunta directamente a potenciar el ataque, con la intención de sumar un centrodelantero y un extremo. Para la posición de “9”, los nombres que circulan son los de Ezequiel Ávila y Matías Arezo, dos perfiles diferentes que generan consenso en el club. En el caso de los jugadores por banda, el abanico es más amplio, luego de que no prosperaran gestiones anteriores por futbolistas que estaban en carpeta.
El contexto reglamentario juega a favor de Boca, que ya había concretado incorporaciones antes del cierre y ahora cuenta con esta oportunidad extra. Con varios delanteros afectados por problemas físicos y un calendario exigente por delante, la dirigencia entiende que reforzar el poder ofensivo es una necesidad inmediata. El mercado, lejos de darse por terminado, vuelve a ponerse en movimiento en Brandsen 805, donde buscan aprovechar cada opción disponible.
