La noche en el Florencio Sola dejó mucho más que tres puntos para Racing. El equipo de Gustavo Costas se impuso 2-0 ante Banfield, encadenó su segunda victoria consecutiva en el Torneo Apertura y se acomodó en la Zona B. Sin embargo, más allá de los tantos de Marcos Di Cesare y Adrián “Maravilla” Martínez, una imagen puntual se llevó buena parte de la atención: la reacción de Marcos Rojo frente a los hinchas locales.
El defensor dejó el campo a los 38 minutos del segundo tiempo. En su recorrido hacia el banco de suplentes fue blanco de fuertes insultos provenientes de la platea. La tensión, típica de un encuentro caliente, se trasladó a ese intercambio. Rojo no optó por la indiferencia: ya sentado junto a sus compañeros, respondió con gestos dirigidos hacia la tribuna que lo había increpado.
Primero envió un beso en dirección a los simpatizantes de Banfield y luego levantó dos dedos, marcando el resultado parcial favorable a la Academia. La escena elevó el clima en el estadio, aunque no pasó de lo simbólico. No hubo intervención disciplinaria ni incidentes mayores, pero el episodio rápidamente se viralizó y generó debate.
En lo estrictamente deportivo, Racing dio un paso importante. El triunfo como visitante le permitió afirmarse tras un comienzo irregular y ganar confianza de cara a los próximos compromisos. El equipo mostró mayor solidez y eficacia, mientras que la polémica quedó como un capítulo más de una noche intensa en el sur del conurbano.
