En el Estadio Único La Pedrera de San Luis, River evitó una noche que podía transformarse en otro golpe duro y derrotó 1-0 a Ciudad de Bolívar por los 32avos de final de la Copa Argentina. El equipo de Marcelo Gallardo jugó bajo presión, condicionado por su irregular presente, y recién encontró la diferencia en el epílogo gracias a un penal ejecutado por Juan Fernando Quintero. El desahogo fue tan evidente como la preocupación que dejó el desarrollo.
Durante gran parte del encuentro, el Millonario asumió la iniciativa pero volvió a mostrar dificultades para traducir dominio en situaciones claras. Quintero se hizo eje del juego, participó en cada pelota parada y buscó el remate desde media distancia, mientras Tomás Galván estrelló un disparo en el travesaño y Gonzalo Montiel también merodeó el gol. Sin embargo, el arquero Agustín Rufinetti respondió con solvencia y sostuvo a un conjunto bonaerense que apostó al orden y a alguna réplica aislada.
En el complemento, River profundizó su búsqueda con variantes desde el banco y acumuló tiros de esquina, aunque sin la claridad necesaria en los últimos metros. Ciudad de Bolívar, lejos de replegarse sin más, inquietó con una contra que encendió alarmas y mantuvo la tensión en el estadio. Cuando el empate parecía sellado y el clima se espesaba, una infracción dentro del área cambió el destino de la noche.
A los 42 minutos del segundo tiempo, el árbitro Nicolás Ramírez sancionó penal y Quintero asumió la responsabilidad. El colombiano definió con firmeza para establecer el 1-0 definitivo y darle a River el pase a los 16avos de final, instancia en la que enfrentará a Aldosivi. El triunfo alivió el momento, pero el funcionamiento volvió a dejar interrogantes en un equipo que necesita recuperar confianza y regularidad cuanto antes.
