En la antesala de un duelo que puede marcar un punto de inflexión en su ciclo, Claudio Úbeda movió piezas y estructura en el entrenamiento previo al choque frente a Racing. El entrenador de Boca decidió modificar tanto nombres como sistema táctico y ensayó un 4-4-2, esquema que no había utilizado en lo que va del año. La determinación llega en un contexto de presión, con el equipo necesitado de una reacción futbolística y anímica en La Bombonera.
Durante la práctica formal de fútbol, el DT introdujo tres variantes respecto de la formación que venía actuando. Marcelo Weigandt ocupó el lateral derecho en lugar de Juan Barinaga, Milton Delgado ingresó por Leandro Paredes y Gonzalo Gelini se movió como volante en reemplazo de Lucas Janson. En el caso del capitán, su ausencia responde a una cuestión física: arrastra un esguince de tobillo y no será considerado para este compromiso. Dos de las salidas, además, se dan luego de actuaciones que habían dejado cuestionamientos en el último encuentro ante Platense.
Con el nuevo dibujo, la intención del cuerpo técnico es dotar al equipo de mayor equilibrio en la mitad de la cancha y fortalecer la presencia ofensiva con dos referencias claras en ataque. La apuesta apunta a un bloque más compacto, con líneas cercanas y mayor agresividad para disputar el control del juego. El desafío no es menor: enfrente estará Racing, un rival que ya supo golpear a Úbeda en el pasado reciente y que vuelve a cruzarse en un momento sensible.
El once que se perfila está compuesto por Agustín Marchesín; Marcelo Weigandt, Lautaro Di Lollo, Ayrton Costa, Lautaro Blanco; Gonzalo Gelini, Santiago Ascacibar, Milton Delgado, Williams Alarcón; Ángel Romero y Miguel Merentiel. Además, en el ensayo hubo minutos para Tomás Belmonte y Edinson Cavani, alternativas que el entrenador mantiene en análisis. El viernes, el resultado terminará de definir si el golpe de timón fue la solución buscada.
