La polémica entre Gianluca Prestianni y Vinícius Júnior sumó un nuevo capítulo tras la conferencia de prensa de José Mourinho, quien fijó una postura firme pero medida ante la acusación que involucra al delantero argentino. El entrenador del Benfica evitó alinearse automáticamente con su futbolista y dejó en claro que su respaldo no es incondicional.
El técnico portugués apeló a la prudencia en medio del revuelo mediático y subrayó la importancia de la presunción de inocencia. En ese sentido, dejó una frase que marcó el tono de su intervención: no está dispuesto a condenar sin pruebas, pero tampoco a proteger si se confirma una falta. “Si es efectivamente culpable, no volveré a mirarlo de la misma manera y conmigo terminó”, sentenció, dejando abierta la puerta a una decisión drástica si la investigación determina responsabilidades.
Mourinho remarcó que no pretende “vestirse” con los colores de ningún club en este debate, en alusión a la necesidad de no tomar partido por impulso. Su mensaje fue claro: equilibrio hasta que haya certezas. Mientras no existan pruebas concluyentes, el jugador contará con su apoyo; si los hechos demuestran lo contrario, la consecuencia será inmediata.
Además, el entrenador también marcó diferencias con otras opiniones surgidas en el entorno del fútbol europeo, defendiendo su postura moderada. En un contexto atravesado por acusaciones sensibles y reacciones cruzadas, el técnico optó por sostener una línea discursiva basada en principios y responsabilidad. La situación de Prestianni, por ahora, queda atada al avance de los hechos y a una definición que, según dejó en claro su propio entrenador, no admitirá matices si se confirma la culpabilidad.
