Boca atraviesa horas decisivas en el mercado de pases y la dirigencia que encabeza Juan Román Riquelme se enfrenta a un escenario límite. Luego de que se frustrara la negociación por Alan Lescano, el club quedó con muy poco margen para utilizar el cupo extraordinario que se habilitó tras la salida de Lucas Blondel a Huracán. El reglamento establece que el Xeneize tiene plazo hasta el martes 10 de marzo para concretar una incorporación; si no lo logra antes de esa fecha, la posibilidad de sumar un refuerzo quedará definitivamente descartada.
La prioridad de Boca era sumar al mediocampista de Argentinos Juniors, un jugador que despertaba consenso dentro de la dirigencia y el cuerpo técnico. Incluso existía predisposición del futbolista para avanzar en la operación. Sin embargo, la negociación terminó complicándose por la estructura del pase, ya que Gimnasia y Esgrima La Plata posee una parte de los derechos económicos del jugador. Las diferencias entre los clubes involucrados impidieron cerrar el acuerdo y la operación quedó prácticamente descartada.
Ante este panorama, Boca comenzó a evaluar otras alternativas para reforzar el sector ofensivo del equipo. Entre los nombres que aparecieron en carpeta surgieron Hernán López Muñoz y Sebastián Villa. En el caso del futbolista de Argentinos, su situación contractual complica cualquier intento inmediato. El presidente del club de La Paternal, Cristian Malaspina, se refirió al tema y marcó la postura institucional: «Hernán tiene contrato con nosotros y seguramente en los próximos meses hablaremos con la MLS para ejecutar la opción de compra».
La posibilidad de un regreso de Villa tampoco parece sencilla de concretar en este momento y su situación podría evaluarse con mayor claridad en el próximo mercado. Mientras tanto, el reloj avanza y Boca sabe que tiene menos de 48 horas para resolver el tema. Si no aparece una alternativa viable en ese corto lapso, el club cerrará su participación en este mercado de pases sin utilizar el cupo que se generó tras la salida de Blondel.
