En un contexto deportivo que no da respiro para Boca Juniors, donde los resultados no terminan de acompañar y el margen de error se reduce partido a partido, aparece un foco de debate que crece puertas adentro y también en el entorno del hincha: el lateral derecho. Con decisiones que no terminan de convencer y rendimientos irregulares en ese sector, la mirada empieza a posarse sobre Dylan Gorosito, un juvenil que pide pista en medio de la incertidumbre futbolística.
El defensor de 20 años ha tenido apariciones esporádicas en el primer equipo, con un debut que no logró consolidarse y una reciente participación desde el banco que volvió a ponerlo en escena. Más allá de esos minutos limitados, su recorrido en selecciones juveniles y su presente en Reserva sostienen la expectativa. Sin embargo, su nombre continúa relegado en la consideración, incluso cuando las alternativas utilizadas no logran asentarse ni ofrecer garantías en un puesto que se volvió problemático.
La situación se vuelve más llamativa al analizar el contexto. La salida de Lucas Blondel, quien supo ser una opción confiable, dejó un vacío que no fue cubierto con solidez. Las oportunidades para Marcelo Weigandt y Juan Barinaga tampoco terminaron de convencer, ya sea por bajos rendimientos o por limitaciones que quedaron expuestas con el correr de los partidos. En ese escenario, la ausencia de minutos para Gorosito empieza a generar cuestionamientos sobre los criterios de elección.
Mientras el equipo busca regularidad y el funcionamiento aún no termina de aparecer, el reclamo por oportunidades para los juveniles vuelve a instalarse. En especial cuando el presente muestra que las soluciones probadas no dieron resultado. En ese contexto, la figura de Gorosito emerge como una alternativa lógica dentro de un panorama que exige respuestas inmediatas. La sensación que crece es clara: más allá del resultado que pueda ofrecer, el joven lateral merece al menos la posibilidad de demostrar si está a la altura de lo que el equipo necesita.
