La irrupción de Tomás Aranda en Boca Juniors atraviesa días inolvidables que marcan un punto de inflexión en su joven carrera. Con apenas 18 años, el mediocampista vive una seguidilla de momentos que cualquier juvenil sueña: su primera convocatoria a la Selección Argentina Sub-20, su estreno goleador en Primera División y un encuentro cara a cara con Lionel Messi, su máximo referente.
El fin de semana fue determinante para consolidar su crecimiento. Tras ser citado por Diego Placente para integrar el combinado juvenil que se medirá ante Estados Unidos, el volante ofensivo respondió dentro del campo con una actuación que no pasó desapercibida. En su décima presentación como profesional, rompió el cero en el duelo ante Instituto con una jugada individual que evidenció su talento, desatando la ovación en La Bombonera.
La repercusión de su rendimiento no tardó en llegar y su nombre comenzó a instalarse con fuerza. Incluso Carlos Tevez se refirió a su nivel con palabras que reflejan el potencial que despierta el juvenil: «Me parece un chico muy interesante. Nosotros ya lo conocíamos porque el profe que tengo conmigo lo había tenido y me hablaba muy bien de él. Hoy está demostrando cosas interesantes en Primera y ojalá que le vaya bien y siga de esa forma». El respaldo de una figura de ese calibre potencia aún más el impacto de su aparición.
Como cierre de una semana perfecta, Aranda tuvo la oportunidad de compartir entrenamiento con la Selección Argentina mayor en el predio de Ezeiza. Allí no solo volvió a cruzarse con compañeros habituales del club, sino que también cumplió otro anhelo: conocer a Messi, intercambiar unas palabras y llevarse una imagen que quedará grabada para siempre. Con el amistoso ante Estados Unidos en el horizonte, el juvenil se prepara para seguir dando pasos firmes en un presente que ilusiona.
