El cruce entre Boca Juniors y Universidad Católica por la Copa Libertadores todavía no comenzó a jugarse, pero ya genera controversia fuera del campo. A pocos días del encuentro programado para el 7 de abril, autoridades locales en Chile plantearon la posibilidad de que el partido se dispute sin público visitante, lo que dejaría sin presencia a los simpatizantes del conjunto argentino.
La iniciativa fue impulsada por Catalina San Martín, alcaldesa de la comuna de Las Condes, donde se encuentra el estadio en el que se disputará el encuentro. La funcionaria solicitó formalmente que no se autorice el ingreso de hinchas de Boca, al considerar que se trata de un evento de alto riesgo desde el punto de vista de la seguridad.
El planteo ya fue elevado a las autoridades correspondientes, que deberán tomar una decisión en los próximos días y comunicarla a la CONMEBOL. En una primera instancia, se había evaluado otorgar una cantidad reducida de entradas para la parcialidad visitante, aunque esta alternativa no se ajusta a los reglamentos del organismo sudamericano, que establece condiciones específicas para este tipo de competencias.
El trasfondo de la preocupación está vinculado a antecedentes recientes de violencia en partidos internacionales entre clubes de Argentina y Chile, lo que encendió las alarmas en materia de seguridad. Aunque los equipos involucrados en esta ocasión no tuvieron participación en aquellos incidentes, el contexto llevó a extremar precauciones. Mientras tanto, en Boca se mantienen a la expectativa, a la espera de una resolución que impactará directamente en la logística del viaje de sus hinchas