Mientras Boca Juniors aguarda por el regreso de una de sus piezas ofensivas más desequilibrantes, la situación contractual de Exequiel Zeballos comienza a generar preocupación. El delantero transita la etapa final de recuperación de su lesión muscular, pero en paralelo se instaló un foco de tensión en torno a la extensión de su vínculo, que finaliza a fin de año.
Las conversaciones entre el club y el entorno del futbolista venían desarrollándose con normalidad, aunque en las últimas horas surgieron diferencias que frenaron el avance hacia un acuerdo. Uno de los principales puntos de conflicto está relacionado con la cláusula de rescisión, actualmente fijada en 20 millones de dólares. Desde la dirigencia buscan elevar ese monto para proteger al jugador ante posibles ofertas del exterior, mientras que del otro lado no ven con buenos ojos modificar esa cifra.
A esa cuestión económica se suma otro aspecto clave: la duración del nuevo contrato. En Boca pretenden asegurar al jugador a largo plazo, mientras que el entorno del atacante prefiere un acuerdo más corto, que le permita mantener cierta flexibilidad de cara a futuras oportunidades en el mercado internacional.
Pese a este escenario, existe un punto de coincidencia que mantiene abiertas las negociaciones: Zeballos no contempla la posibilidad de marcharse libre ni avanzar en una salida que perjudique al club. Con el deseo de dar el salto al fútbol europeo en el futuro, el atacante prioriza que cualquier transferencia se realice en condiciones beneficiosas para ambas partes. Mientras tanto, en el plano deportivo, su regreso aparece como una pieza clave para potenciar el ataque en el tramo decisivo de la temporada.
