A pocos días del debut en la Copa Libertadores, Boca protagoniza un fuerte reclamo que trasciende lo futbolístico. La dirigencia del club elevó una queja formal ante Conmebol luego de que Universidad Católica comunicara que no permitirá el ingreso de hinchas visitantes para el partido en el Claro Arena, una decisión que generó malestar inmediato en el entorno xeneize.
El conflicto se desató tras un comunicado del club chileno, en el que se informó que el encuentro se jugará únicamente con público local, en línea con disposiciones de las autoridades de seguridad de la región. Desde Boca, sin embargo, sostienen que el reglamento de la competencia establece un cupo para la parcialidad visitante y reclaman que se respeten las condiciones habituales, solicitando al menos 2000 localidades para sus hinchas.
La postura de las autoridades chilenas responde a preocupaciones vinculadas a la seguridad del evento, al considerar el partido como de riesgo elevado. En ese contexto, argumentan que no están dadas las garantías necesarias para la convivencia de ambas hinchadas. Esta medida se enmarca también en antecedentes recientes de incidentes en partidos internacionales, lo que llevó a extremar precauciones en la organización del espectáculo.
Mientras se espera una resolución por parte de Conmebol, el clima de tensión crece en la previa del encuentro. En Boca advierten que, de mantenerse esta decisión, podría aplicarse el principio de reciprocidad en el duelo de vuelta en La Bombonera. Además, el descontento se amplifica entre los hinchas que ya habían planificado su viaje, lo que suma presión a un conflicto que aún no tiene definición oficial.