En una noche intensa en Córdoba, Boca Juniors consiguió un triunfo clave ante Talleres de Córdoba, pero más allá del resultado, hubo una imagen que sintetizó el espíritu del equipo en el cierre del partido. A pocos minutos del final, Leandro Paredes protagonizó un gesto que no pasó desapercibido: simuló un cuchillo entre los dientes para transmitirle a sus compañeros la necesidad de resistir y sostener la ventaja con máxima entrega.
La escena fue captada por las cámaras y rápidamente se convirtió en uno de los momentos más comentados del encuentro. Luego del partido, el propio mediocampista explicó que el mensaje estaba dirigido a algunos defensores que ya evidenciaban el desgaste físico. Según detalló, el esfuerzo acumulado y los calambres obligaban a redoblar la concentración en esos minutos finales, donde el equipo debía cerrar el partido con determinación y sacrificio.
El impacto de Paredes no se limitó a ese gesto simbólico. El volante había tenido actividad reciente con la Selección Argentina y, tras un breve descanso, se sumó al plantel para este compromiso. Aunque no fue titular, ingresó en el segundo tiempo y aportó claridad en el juego, influyendo en la mejora colectiva que terminó derivando en el gol decisivo. Su presencia ordenó al equipo y le dio una mayor solidez en un tramo clave del encuentro.
Una vez finalizado el duelo, el entrenador Claudio Úbeda destacó su compromiso y liderazgo dentro del grupo, resaltando su predisposición para estar siempre disponible. Más allá de su rendimiento futbolístico, Paredes volvió a dejar en evidencia su rol como referente, tanto para sostener al equipo en momentos de presión como para guiar a los más jóvenes. Su actitud en Córdoba reflejó esa combinación de experiencia y carácter que lo posiciona como una pieza fundamental en el presente de Boca.
