River Plate atraviesa una semana exigente en la que debe dividir su atención entre la Copa Sudamericana y el inminente Superclásico. Antes del cruce frente a Boca Juniors, el equipo dirigido por Eduardo Coudet tendrá un compromiso clave ante Carabobo FC, en el que la rotación aparece como una necesidad para administrar cargas físicas.
El entrenador ya dejó en claro que realizará variantes en la formación, aunque no contará con todos los nombres disponibles para ese recambio. Entre las ausencias confirmadas figuran Maximiliano Salas y Lucas Martínez Quarta, ambos imposibilitados de jugar por sanciones disciplinarias en competencias internacionales. Estas bajas representan un contratiempo, especialmente en un contexto donde varios futbolistas buscan sumar minutos y consolidarse dentro del equipo.
En paralelo, el cuerpo técnico recibió señales positivas desde el área médica con las recuperaciones de Franco Armani y Maximiliano Meza, quienes ya tienen el alta y se entrenan con normalidad. Sin embargo, la decisión es llevarlos con cautela, por lo que no serán parte del encuentro ante el conjunto venezolano. La prioridad es que puedan recuperar ritmo de competencia sin riesgos de recaída tras procesos físicos prolongados.
De esta manera, River afrontará el duelo copero con un equipo alternativo y varias ausencias, en una estrategia pensada para llegar en las mejores condiciones al partido del fin de semana. El desafío será sostener el rendimiento colectivo a pesar de las bajas, en un calendario que no da respiro y que obliga a tomar decisiones finas en la planificación.
