A menos de 24 horas del Superclásico que se disputará este domingo en el Estadio Monumental, el estado del campo de juego se instaló como uno de los principales focos de atención en la previa del choque entre River Plate y Boca Juniors. Las últimas imágenes difundidas evidencian un terreno que, si bien mostró cierta recuperación en comparación con jornadas anteriores, todavía está lejos de presentar condiciones ideales para un partido de semejante magnitud.
Durante los últimos días, los trabajos de reacondicionamiento avanzaron contra reloj, pero ya sin margen para transformaciones profundas. El desgaste acumulado en el césped, particularmente visible en sectores específicos del campo, responde en gran medida a la intensa actividad extradeportiva que tuvo el estadio, incluyendo una serie de recitales que complicaron el proceso de recuperación. A pesar de los intentos por resembrar y emparejar la superficie, persisten zonas con cobertura irregular y sectores donde la arena fue utilizada para rellenar imperfecciones.
Las tomas más recientes permiten observar una mejora parcial en algunos sectores, especialmente en uno de los laterales, aunque el panorama general continúa mostrando señales de deterioro. En áreas cercanas a las zonas de definición, todavía se distinguen franjas donde el césped es escaso o directamente inexistente, lo que podría incidir en el desarrollo del juego. Esta situación ya había quedado expuesta en compromisos recientes disputados en el estadio, donde el rendimiento del campo fue motivo de análisis.
En la previa del encuentro, protagonistas de ambos equipos se refirieron al tema con una mirada coincidente. Gonzalo Montiel reconoció que el estado del terreno no es el mejor, aunque aclaró que las condiciones serán las mismas para ambos conjuntos. En la misma línea, Leandro Paredes restó dramatismo a la cuestión, señalando que si bien puede influir en el estilo de juego, no representa un factor determinante. Así, el Superclásico se perfila con un condimento extra: un escenario que obligará a adaptarse rápidamente en un partido donde cada detalle puede marcar la diferencia.
