El nombre de Nahitan Nández vuelve a tomar fuerza en el mundo Boca, impulsado por un deseo que se repite mercado tras mercado entre los hinchas. Desde su salida rumbo al exterior, el volante uruguayo quedó marcado como una cuenta pendiente para la dirigencia encabezada por Juan Román Riquelme, que nunca dejó de tenerlo en carpeta pese a las dificultades económicas que históricamente frenaron cualquier intento concreto de regreso.
Actualmente en el fútbol saudí, donde defiende los colores de Al-Qadsiah, la situación contractual del mediocampista empieza a abrir una puerta que hasta hace poco parecía cerrada. El club dueño de su pase fijó una cláusula de rescisión cercana a los ocho millones de dólares, una cifra elevada para el contexto del fútbol argentino. Sin embargo, hay un detalle que juega a favor de Boca: el vínculo del futbolista se extiende hasta junio de 2027, pero con el correr de los meses comenzará a reducirse el tiempo restante, lo que puede modificar el escenario de negociación.
En ese marco, aparece una alternativa que seduce en Brandsen 805. Cuando el contrato de Nández entre en su tramo final, existirá la posibilidad de avanzar en un preacuerdo para asegurarlo sin necesidad de ejecutar su cláusula. Este camino implicaría esperar, pero también evitar una inversión millonaria por su ficha, algo que siempre fue el principal obstáculo para concretar su vuelta. Por eso, aunque no hay confirmaciones oficiales, el movimiento empieza a instalarse como una opción real de cara al futuro cercano.
De todos modos, no todo depende de lo contractual. Boca también deberá resolver cuestiones internas antes de avanzar, como el límite de extranjeros en el plantel, que hoy aparece completo y podría complicar una eventual incorporación. Aun así, el interés es mutuo y el contexto invita a ilusionarse: el regreso de Nández, ese anhelo persistente del hincha, vuelve a asomar en el horizonte con una chance concreta que podría definirse en los próximos mercados.
