River consiguió una necesaria reacción futbolística y anímica en el Monumental. Después del duro golpe sufrido en la final del Torneo Apertura ante Belgrano, el equipo de Eduardo Coudet venció 3-0 a Blooming y selló su clasificación a los octavos de final de la Copa Sudamericana como líder del Grupo H. El conjunto millonario atravesó momentos de tensión durante el primer tiempo, incluso con silbidos desde las tribunas al irse al descanso, pero terminó encontrando respuestas en el complemento para cerrar la noche con autoridad y tranquilidad de cara a la próxima instancia internacional.
El encuentro comenzó cuesta arriba desde lo emocional para River. Apenas a los diez minutos, Maximiliano Salas desperdició un penal al estrellar su remate contra el palo izquierdo de Gustavo Almada. A pesar de dominar gran parte de la primera etapa, el equipo mostró imprecisiones y cierta ansiedad producto del contexto reciente. Blooming resistió gracias a varias intervenciones de su arquero y logró sostener el empate hasta el entretiempo. Sin embargo, en el segundo tiempo el desarrollo cambió rápidamente. A los once minutos, Salas tuvo revancha tras una buena acción iniciada por Lucas Martínez Quarta y definió con precisión para abrir el marcador. Más tarde, Fausto Vera amplió la ventaja desde los doce pasos luego de una infracción revisada por el VAR.
Ya con el resultado controlado y un Monumental mucho más calmo, River terminó decorando la goleada con un golazo del juvenil Lucas Silva, que sacó un gran remate desde afuera del área para marcar el 3-0 definitivo y desatar el festejo del público. El cierre también dejó un dato simbólico para el club: el equipo terminó jugando con once futbolistas surgidos de las divisiones inferiores. Así, el Millonario cerró el semestre recuperando algo de confianza y asegurando una posición favorable para las fases eliminatorias, donde definirá de local hasta semifinales salvo un eventual cruce ante Botafogo.
