La llegada de Rodolfo Arruabarrena a Boca ya comenzó a marcar decisiones importantes de cara al segundo semestre de la temporada. Apenas confirmado como nuevo entrenador del equipo, el Vasco inició conversaciones con la dirigencia para definir prioridades en la conformación del plantel y uno de los primeros nombres que puso sobre la mesa fue el de Exequiel Zeballos. El atacante atraviesa un momento clave respecto a su futuro y el cuerpo técnico considera fundamental intentar retenerlo.
La situación contractual del delantero genera atención dentro del club. Su vínculo actual finaliza el 31 de diciembre y, desde el próximo mes, quedaría habilitado para negociar libremente con otras instituciones. Este escenario, sumado al interés que despertó en el fútbol europeo, encendió las alarmas en Boca, que busca evitar perder a uno de los futbolistas surgidos de sus divisiones inferiores sin obtener una renovación previa.
Por ese motivo, Arruabarrena solicitó a los dirigentes que aceleren las gestiones para alcanzar un acuerdo con el jugador. La intención del entrenador es contar con Zeballos durante la segunda mitad del año, especialmente porque planea implementar un sistema de juego en el que los extremos tendrán un papel determinante. Dentro de esa idea futbolística, el Changuito aparece como una alternativa importante para recuperar protagonismo y volver a ocupar un lugar relevante dentro de la estructura del equipo.
Sin embargo, el futuro del atacante todavía permanece abierto. Diversos clubes europeos siguen de cerca su situación y el Napoli figura entre los interesados en incorporarlo. Mientras las negociaciones continúan, en Boca saben que los próximos días podrían resultar decisivos para definir si Zeballos continúa en el club o emprende una nueva etapa en el exterior. Paralelamente, Arruabarrena también tiene previsto trabajar en la recuperación futbolística de Kevin Zenón, otro de los jugadores que considera valiosos para el proyecto que comenzará a desarrollarse a partir de julio.
