Ramón Díaz volvió a referirse a la actualidad de River y dejó en claro cuáles son los futbolistas que, a su entender, podrían potenciar el plantel dirigido por Eduardo Coudet. El máximo ganador de la historia del club como entrenador analizó los puestos a reforzar y mencionó dos nombres puntuales que considera ideales para el futuro del equipo. Además, repasó su vínculo con Enzo Francescoli, tanto en su etapa como futbolista como durante su ciclo como mánager de la institución.
Consultado sobre posibles incorporaciones, el riojano destacó al arquero paraguayo Orlando Gill, actualmente en San Lorenzo. Para el histórico DT, el guardameta reúne condiciones para competir por un lugar y, al mismo tiempo, convertirse en una importante apuesta a futuro. «Un futuro enorme. Los de San Lorenzo me van a matar, yo los quiero mucho, pero me gusta. Es gente con un futuro donde se puede hacer una revaloración económica increíble, que compita con el que está», expresó. También recomendó la llegada de Rodrigo Garro, volante de Corinthians, al considerar que River necesita un futbolista con esas características. «Es un jugador extraordinario. No tiene River esa característica. Tiene calidad y es zurdo. Un volante por izquierda necesitamos», afirmó.
Más allá del mercado de pases, Ramón también recordó su relación con Enzo Francescoli. Al hablar del plantel campeón de la Copa Libertadores 1996, destacó la influencia del uruguayo dentro del equipo y el papel que desempeñó durante aquella conquista. «Enzo fue una de las cosas más importantes que tuvimos para poderla ganar. Fue fundamental. Un ídolo, entendió cómo teníamos que jugar, cómo teníamos que manejar», señaló al recordar aquella etapa que marcó una de las páginas más importantes de la historia riverplatense.
Finalmente, el entrenador volvió a explicar los motivos que derivaron en su salida de River durante la gestión encabezada por Rodolfo D’Onofrio, cuando Francescoli ocupaba el cargo de mánager. Ramón sostuvo que la situación que más lo incomodó ocurrió durante los festejos por un título obtenido en 2014, al considerar que el cuerpo técnico quedó relegado. «El arranque fue nuestro. Entonces, nosotros le dimos el puntapié inicial para que esté todo armado». Luego agregó: «A la semana viste que hacen la fiesta y eso me molestó mucho de D’Onofrio y de Francescoli, de los dos, porque hacen la fiesta. Yo lo llamo el cumpleaños de D’Onofrio en la intimidad, no el festejo nuestro de haber conseguido el logro. ¿Qué hace? Todas las cámaras, habla todo el mundo menos el entrenador, menos yo». Además, completó: «Y le digo: ‘¿Y estos quién carajos son?’. Y ahí le dije a Emiliano: ‘Mañana nos vamos’. Nos reunimos y le digo que me voy. El entrenador puede tener una palabra, un saludo. Nada, cero, todas cámaras de ellos, Francescoli, D’Onofrio, los jugadores y el entrenador no habló nada, nunca me había pasado. Y eso no, creo que no corresponde, en eso se equivocaron los dos».
