River concretó uno de los movimientos más importantes del mercado de pases al oficializar la incorporación de Ángel Correa. Luego de varias semanas de negociaciones con Tigres de México, el club de Núñez logró cerrar la transferencia del delantero campeón del mundo, quien superó la revisión médica, firmó contrato hasta diciembre de 2029 y ya quedó a disposición del cuerpo técnico para comenzar su ciclo con la camiseta del Millonario. La operación se cerró en 15 millones de dólares, con otros dos millones sujetos al cumplimiento de objetivos.
Las conversaciones entre ambas instituciones atravesaron distintos momentos debido a modificaciones en las condiciones del pase y diferencias vinculadas a la forma de pago. Sin embargo, el entendimiento llegó tras una nueva propuesta presentada por River, que terminó destrabando una negociación que se había prolongado durante varias semanas. Con este acuerdo, Correa se convirtió en la incorporación más costosa de la historia del club, superando las cifras desembolsadas anteriormente por Kevin Castaño y Lucas Pratto.
Tras completar todos los trámites, el exdelantero de San Lorenzo y Atlético de Madrid recorrió el estadio Monumental junto a su esposa y sus tres hijas. En sus primeras palabras como futbolista de River, expresó su felicidad por este nuevo desafío y manifestó su deseo de encontrarse pronto con los hinchas en el estadio. Poco después, su representante, Agustín Jiménez, compartió una imagen junto al futbolista y dirigentes del club sosteniendo una camiseta sin dorsal, publicación que despertó rápidamente especulaciones entre los fanáticos sobre la posibilidad de que utilice el histórico número 10, que quedaría vacante tras la salida de Juan Fernando Quintero.
La transferencia también estuvo rodeada por un contexto complejo en México. La salida de Correa fue cuestionada luego de que no se presentara a la pretemporada con Tigres y se despidiera de sus compañeros antes de que existiera un acuerdo definitivo entre los clubes, pese a tener contrato vigente hasta 2027. A esa situación se sumó un difícil momento familiar, ya que su esposa, Sabrina Di Marzo, denunció públicamente haber recibido amenazas durante las últimas semanas. Con ese escenario, el regreso a la Argentina aparecía como la prioridad para el futbolista y su entorno, que ahora comenzarán una nueva etapa con la ilusión de convertirse en protagonistas en River.
