El cuerpo técnico de Boca sigue de cerca la recuperación de Tomás Aranda, quien podría volver a entrenarse junto a sus compañeros a mediados de noviembre. El joven mediapunta evoluciona favorablemente de una lesión importante y mantiene viva la posibilidad de regresar a las canchas antes de que termine 2026.
La recuperación avanza, pero no quieren apurar los tiempos
Aranda sufrió una fractura del peroné de la pierna derecha el 26 de agosto, durante un entrenamiento. Al día siguiente fue operado y comenzó un proceso de rehabilitación que incluyó sesiones de kinesiología, trabajos en el gimnasio y, más recientemente, ejercicios suaves en el campo, todavía sin pelota.
Si mantiene esta evolución, el futbolista de 19 años podría incorporarse a las prácticas grupales durante la segunda mitad de noviembre. Sin embargo, el plan de Boca es respetar cada etapa de la recuperación y evitar que la ansiedad por su regreso termine provocando complicaciones.
La vuelta a los entrenamientos no significará que estará listo para competir inmediatamente. Aranda deberá recuperar ritmo futbolístico y ponerse a la par de sus compañeros, un proceso que podría extenderse durante varias semanas. Por eso, su participación en los últimos partidos del año dependerá de su evolución y de la decisión de Arruabarrena.
El panorama genera ilusión en el Xeneize, que podría afrontar una etapa decisiva de la temporada con la posibilidad de recuperar a un futbolista importante. Para entonces, Boca ya habrá terminado la fase regular del Torneo Clausura y conocerá sus posibilidades de disputar las definiciones de la Copa Sudamericana y la Copa Argentina.
