Racing se prepara para la etapa más importante de la Copa Libertadores y la atención está puesta en Marcos Rojo. Tras perderse los cuartos de final por una expulsión que lo privó de jugar, el defensor vuelve al plantel justo a tiempo para la semifinal, con el sueño de levantar el máximo trofeo continental más vigente que nunca.
El “efecto Rojo” no se limita a la cancha: su regreso genera expectativas sobre cómo impactará en un equipo que ha mostrado solidez, pero que aún debe encontrar esa chispa decisiva para alcanzar la gloria.
Con partidos de preparación limitados debido a su inscripción restringida al torneo continental, Rojo tendrá que aprovechar al máximo su primer encuentro oficial antes de la semifinal, ajustando su rendimiento y buscando liderazgo en un plantel que necesita firmeza en defensa y personalidad en los momentos clave. La Academia, que históricamente no ha tenido demasiadas alegrías en esta instancia, confía en que su referente pueda cambiar la historia.
La cuenta regresiva está en marcha: Racing, con la garra de Rojo, se acerca a un choque que podría marcar un antes y un después en la Libertadores y, tal vez, traer un guiño inesperado a los hinchas que siguen de cerca cada movimiento del clásico rival.