El tenso cruce entre Leandro Paredes y Agustín Marchesín se convirtió en la imagen más repetida de la dura caída de Boca ante Defensa y Justicia en Florencio Varela. El partido parecía encaminarse a un empate sin emociones, hasta que una acción cambió todo: la salida apresurada del arquero xeneize derivó en un penal que Abiel Osorio transformó en el primer gol de la tarde.
Las cámaras captaron el momento posterior, con un Paredes visiblemente molesto que le recriminó la jugada a Marchesín. El arquero intentó calmarlo con un gesto sobre su cabeza, pero la respuesta del capitán fue una mirada cargada de enojo que dejó en claro el fastidio por lo ocurrido. Ese intercambio se convirtió en símbolo del desconcierto general del equipo, que terminó sufriendo una derrota que lo aleja de la pelea en las dos tablas.
El volante, sin embargo, tuvo su propio protagonismo. Marcó el gol del empate de penal y rápidamente fue a buscar la pelota, mostrando sus intenciones de ir por más. Pero el golpe final volvió a tener al arquero como protagonista: un nuevo error en la jugada previa al segundo gol de Osorio dejó expuesta a la defensa y selló la derrota.
La imagen de Paredes, resignado y mirando de reojo a su compañero, resumió la sensación de un plantel que no logra encontrar regularidad. El campeón del mundo intenta aportar liderazgo y compromiso, pero la actualidad del equipo vuelve a golpear fuerte. Con Miguel Ángel Russo ausente por cuestiones de salud y un cuerpo técnico que no transmite firmeza, el panorama xeneize se tiñe de dudas en un momento clave del torneo.
La derrota en Varela no solo cortó una racha de dos meses sin perder, también dejó al descubierto la fragilidad de un Boca que, más allá de los nombres, sigue mostrando falencias colectivas y errores individuales que lo alejan de la pelea grande.