Racing consiguió su pasaje a las semifinales del Torneo Clausura después de un partido cargado de tensión ante Tigre, que terminó igualado 0-0 en Avellaneda y se definió desde el punto penal. La Academia se impuso 4-2 en la serie gracias a la influencia determinante de Facundo Cambeses, nuevamente figura en momentos clave. El encuentro ofreció poco en el primer tiempo, con un desarrollo trabado y sin claridad, pero fue ganando intensidad a medida que avanzó el complemento.
El local encontró más profundidad en la segunda mitad, aunque se topó repetidamente con las intervenciones de Felipe Zenobio, decisivo para sostener el arco visitante. Tigre, por su parte, generó peligro llegando con velocidad y aprovechando los espacios que dejaba Racing en la búsqueda del gol. La tensión escaló sobre el final del tiempo regular, cuando Ramón Arias vio la tarjeta roja tras cortar un avance que desarmaba a su equipo, dejando a la visita en inferioridad numérica justo antes del cierre.
En el alargue, el panorama parecía inclinarse para Racing, pero el envión se diluyó rápidamente: Gastón Martirena fue expulsado por protestar durante una revisión del VAR y emparejó la situación. El desgaste comenzó a sentirse y cada ataque derivaba en riesgos, hasta que en la etapa final Santiago Sosa vio la segunda amarilla por un golpe en el rostro de Alfio Oviedo, acción que dejó a los de Gustavo Costas con nueve jugadores y lo marginó automáticamente del cruce de semifinales frente a Boca.
Ambos equipos llegaron al final del suplementario sin romper el cero, arrastrando el cansancio y con escasas piernas para sostener ataques profundos. En los penales, Cambeses abrió la serie con una atajada ante Tomás Cardona y volvió a lucirse al detener el remate de Joaquín Laso. Racing no falló ninguno de sus disparos y selló la clasificación con la ejecución firme de García Basso, que desató el festejo en el Cilindro. Ahora, el equipo de Costas se enfocará en la próxima instancia, donde lo espera Boca en un cruce que promete una atmósfera electrizante en La Bombonera.
