Boca Juniors volvió a sacudir el mercado de pases con un movimiento que reavivó uno de los sueños más fuertes de su gente: el posible desembarco de Paulo Dybala. Mientras el club busca dejar atrás un cierre de temporada irregular y rearmarse con la Copa Libertadores como gran objetivo, la figura del delantero cordobés aparece nuevamente en el centro de la escena como el nombre capaz de encender la ilusión colectiva.
En las últimas horas se supo que la dirigencia xeneize, con Juan Román Riquelme a la cabeza, tomó la iniciativa y se comunicó directamente con el futbolista para expresarle el deseo concreto de contar con él en el proyecto deportivo. No hubo números sobre la mesa ni una propuesta formal, pero sí un mensaje claro: Boca quiere a Dybala y está dispuesto a esperarlo. La respuesta del atacante, lejos de cerrar la puerta, generó entusiasmo y expectativa en el mundo azul y oro.
Según trascendió, el campeón del mundo pidió tiempo y dejó en claro su intención de resolver su futuro recién a mitad de año. “Por favor, espérenme hasta junio”, fue la frase que trascendió tras el contacto y que rápidamente se viralizó entre los hinchas. La postura del jugador está ligada a su presente en la Roma, club con el que mantiene contrato vigente, y a una situación personal de enorme importancia: junto a Oriana Sabatini esperan el nacimiento de su primera hija en marzo y planean atravesar ese momento en Italia.
Las versiones sobre el futuro de Dybala se vieron reforzadas por declaraciones públicas de Catherine Fulop, madre de Oriana, quien aportó detalles que ayudan a entender el escenario. “Si viene, no es para enero. Mi nieta nace en marzo y ya saqué pasajes para ir a Roma”, afirmó, descartando cualquier llegada inmediata. Sin embargo, también dejó una puerta abierta al regreso al país al señalar: “Oriana está hinchando con que se quiere ir de Roma, se siente muy sola allá”. Ese factor emocional, sumado al vínculo cercano con Leandro Paredes y al interés persistente de Boca, mantiene viva la posibilidad de que el deseo finalmente se haga realidad.
Por ahora no hay definiciones ni certezas, pero sí señales que alimentan la esperanza. Boca ya movió sus fichas y Dybala no cerró la puerta. El calendario, la familia y el contexto deportivo marcarán los tiempos, mientras en La Bombonera la ilusión vuelve a tomar forma con la sola mención de la Joya.
