El nombre de Sebastián Villa empezó a ganar fuerza en el mundo River y dejó de ser un rumor impensado para transformarse en una posibilidad concreta dentro del mercado de pases. Marcelo Gallardo considera que el delantero colombiano reúne condiciones futbolísticas diferenciales y dio el visto bueno para avanzar, aunque la operación presenta obstáculos importantes que todavía frenan el inicio formal de las negociaciones.
Villa viene de protagonizar un gran 2025 con Independiente Rivadavia, donde fue una de las figuras del equipo campeón de la Copa Argentina. Ese rendimiento despertó el interés del Muñeco y también el deseo del propio futbolista de dar un salto deportivo. El colombiano manifestó internamente su intención de salir del club mendocino y ve con buenos ojos la chance de vestir la camiseta de River, aun con el peso que implica su pasado reciente en Boca.
La principal traba es económica. Independiente Rivadavia pretende una cifra cercana a los 12 millones de dólares, un monto que en Núñez consideran excesivo y fuera de los parámetros que maneja el club en este mercado. Por ese motivo, River analiza alternativas para destrabar la situación sin realizar un desembolso total en efectivo. En ese escenario, surgió la posibilidad de incluir futbolistas en la negociación: una suma de dinero, el pase de Ezequiel Centurión —recientemente reincorporado tras su paso por la Lepra— y la cesión a préstamo de dos juveniles, cuyos nombres aún no trascendieron.
Más allá de la ingeniería deportiva y financiera, existe un condicionante clave que retrasa cualquier avance. Stefano Di Carlo, flamante presidente de River, evalúa con cautela el impacto institucional y político de una negociación de este calibre. El posible arribo de Villa genera resistencia en un sector de los hinchas, que lo manifestaron en redes sociales, y ese clima obliga a la dirigencia a medir cada paso antes de activar conversaciones formales.
Así, el interés de Gallardo es real, el deseo del jugador también, pero la operación se mueve en terreno sensible. River analiza costos económicos y políticos mientras Independiente Rivadavia sostiene una postura firme. El futuro de Sebastián Villa, por ahora, sigue abierto y dependerá de si las partes logran acercar posiciones en un contexto tan complejo como delicado.
