Marino Hinestroza se convertirá en el primer refuerzo de Boca en este mercado de pases 2026, luego de que Atlético Nacional aceptara la última propuesta presentada por el club de la Ribera. Tras varios días de negociaciones intensas y posiciones cambiantes, la operación llegó a buen puerto gracias al fuerte interés del futbolista colombiano, que presionó para que el acuerdo se destrabara. Solo restan detalles administrativos para que el pase quede formalizado y el extremo viaje a Buenos Aires.
La transferencia se cerró en una cifra cercana a los cinco millones de dólares por el ciento por ciento del pase, con una cláusula que le permitirá al club colombiano conservar un 20% de una futura venta. Una vez rubricados los documentos, Hinestroza firmará un contrato por cuatro temporadas y se sumará al plantel que conduce Claudio Úbeda. De esta manera, Boca logra cubrir una de las prioridades marcadas para reforzar el frente ofensivo de cara a la nueva temporada.
El arribo del atacante de 23 años también responde a un viejo anhelo de Juan Román Riquelme, que desde hace tiempo seguía de cerca su evolución. Velocidad, potencia y capacidad de desequilibrio por la banda derecha son las principales virtudes que convencieron a la dirigencia, en un contexto donde Boca buscaba un jugador con desborde natural y peso en los metros finales. El desenlace de la negociación estuvo atravesado por episodios de tensión, publicaciones cruzadas y un acuerdo provisorio para que el futbolista se entrenara de manera individual mientras se resolvía su futuro.
Hinestroza deja Atlético Nacional tras disputar 84 partidos oficiales, con 11 goles y 14 asistencias, luego de pasos breves por Palmeiras, Pachuca y Columbus Crew. Se trata de un extremo que suele jugar a pierna natural, aunque no duda en cerrar hacia el centro para rematar de media distancia, apoyado en su explosión física. “Soy muy ambicioso. Siempre he sido un chico ‘deshumilde’, arrogante… Tienen que darse cuenta de que para ganar hay que ser así”, supo definirse el propio jugador, que ahora buscará trasladar ese carácter al desafío más exigente de su carrera: ponerse la camiseta de Boca.
