La Inspección General de Justicia avanzó con un pedido formal para que se designen veedores en la Asociación del Fútbol Argentino, en el marco de una investigación administrativa que, según el organismo, detectó presuntas irregularidades en el funcionamiento institucional. La entidad que encabeza Claudio Tapia quedó así bajo una nueva instancia de revisión que podría tener impacto directo en su estructura dirigencial.
De acuerdo con lo expuesto por la IGJ, el objetivo de la medida es garantizar la transparencia en los actos de gobierno y verificar que se cumplan los estatutos y normativas vigentes. La designación de veedores no implica una intervención directa, pero sí habilita un seguimiento más exhaustivo de las decisiones administrativas y financieras que se adopten en el seno de la casa madre del fútbol argentino.
El pedido fue elevado al Ministerio de Justicia, que ahora deberá analizar los fundamentos presentados y definir los pasos a seguir. En este escenario, la conducción de la AFA enfrenta un momento de tensión institucional, en medio de un calendario deportivo cargado y con competencias locales e internacionales en pleno desarrollo.
Desde el entorno de Tapia sostienen que la asociación ha actuado conforme a derecho y que aportará la documentación necesaria para despejar cualquier duda. Sin embargo, la solicitud de veedores marca un punto sensible en la gestión actual y abre un nuevo capítulo en la relación entre el organismo de control y la dirigencia del fútbol argentino.
