El empate 1-1 frente a Gimnasia de Mendoza dejó un clima espeso en La Bombonera y una imagen que rápidamente se volvió tema de debate: la reacción de Juan Román Riquelme en su palco. En un contexto de resultados que no acompañan y con apenas un triunfo en siete fechas del Clausura, el equipo volvió a irse entre silbidos, mientras la impaciencia de los hinchas se hizo sentir en cada rincón del estadio.
Con el pitazo final, buena parte del público comenzó a retirarse visiblemente molesto por un nuevo empate en casa, el tercero consecutivo. En ese escenario, las cortinas del palco presidencial se cerraron por completo, una acción habitual en determinados momentos del partido, pero que en esta ocasión generó sorpresa por el timing y el contexto. Las cámaras captaron el instante y la imagen se replicó de inmediato en redes sociales.
El malestar no solo apuntó al rendimiento del equipo, sino también a la conducción. Algunos simpatizantes dirigieron sus reclamos hacia el sector de los palcos, mientras otros eligieron enfocar su bronca en el cuerpo técnico encabezado por Claudio Úbeda. La sensación general fue la de una oportunidad desperdiciada y de un equipo que no logra sostener regularidad ni transmitir confianza en su propio estadio.
Las opiniones quedaron divididas. Para un sector, el cierre del palco no representó más que una decisión habitual vinculada a la privacidad; para otros, fue interpretado como una señal de distancia en un momento sensible. Lo cierto es que, mientras los resultados no mejoren, cada gesto será observado con lupa en La Bombonera y el foco seguirá puesto tanto en el campo de juego como en la dirigencia.
