La participación de Selección de Irán en el Mundial 2026 parece haber encontrado un punto de claridad luego de días de versiones cruzadas. Tras el anuncio inicial que ponía en duda su presencia, la federación iraní confirmó que el equipo competirá en el certamen, aunque mantiene abierta una negociación con la FIFA para modificar la sede de sus encuentros de fase de grupos.
El presidente de la federación, Mehdi Taj, fue categórico al fijar la postura oficial: “Nos prepararemos para el Mundial. Boicotearemos a Estados Unidos, pero no al Mundial.” La declaración marcó un límite claro entre la decisión deportiva de participar y la postura política frente al país anfitrión principal, en medio de un contexto internacional delicado.
En ese escenario, la intención de la dirigencia iraní es trasladar sus partidos fuera de territorio estadounidense, con México como alternativa concreta. Desde ese país, la presidenta Claudia Sheinbaum dejó abierta la posibilidad de albergar esos encuentros, mientras que la FIFA, por el momento, no ha modificado el calendario previsto. Actualmente, el seleccionado tiene programados compromisos en distintas ciudades de Estados Unidos, lo que obliga a resolver la situación en el corto plazo.
El trasfondo de esta situación está marcado por el aumento de la tensión geopolítica en la región, con recientes acciones militares que elevaron la incertidumbre en torno a la seguridad del torneo. Incluso, el expresidente Donald Trump advirtió sobre posibles riesgos para los futbolistas iraníes. Mientras tanto, el cronograma deportivo sigue en pie, con rivales ya definidos y la organización intentando sostener la planificación en medio de un escenario que excede lo estrictamente futbolístico.
