La situación de James Rodríguez genera creciente preocupación tanto en su club como en la órbita de la Selección Colombia. Luego del amistoso internacional frente a Francia, el mediocampista debió permanecer internado durante tres días a raíz de un cuadro de deshidratación que encendió las primeras alarmas sobre su estado físico en Estados Unidos.
Lejos de llevar tranquilidad, el panorama se volvió más incierto en las últimas horas, cuando Minnesota United confirmó que el futbolista no estará disponible para el compromiso ante Los Angeles Galaxy por la MLS. Desde la institución evitaron dar detalles específicos, aunque reconocieron que el colombiano atraviesa una afección muscular de carácter “grave”, lo que incrementó las dudas en torno a su evolución.
En primera instancia, desde la Federación Colombiana de Fútbol habían explicado que el episodio de deshidratación no estaba vinculado a la actividad deportiva. Sin embargo, la posterior aparición de una dolencia muscular abrió interrogantes sobre si se trata de una consecuencia directa o de un problema independiente. La falta de un parte médico oficial con precisiones mantiene el hermetismo y alimenta la incertidumbre.
Mientras tanto, el cuerpo técnico encabezado por Néstor Lorenzo sigue de cerca la evolución del jugador, pensando en los compromisos internacionales que se aproximan. En paralelo, el club estadounidense mantiene un seguimiento riguroso y ha indicado reposo absoluto, a la espera de nuevos estudios que permitan determinar con mayor claridad los plazos de recuperación de una de sus principales figuras.
