La caída de Racing Club en el clásico frente a River Plate dejó secuelas más allá del resultado. Tras el 0-2 en Avellaneda, el entrenador Gustavo Costas analizó lo ocurrido con autocrítica y puso el foco en la expulsión de Marcos Rojo, una jugada que condicionó el desarrollo del encuentro cuando su equipo aún estaba en partido.
El técnico evitó profundizar sobre la acción puntual al reconocer que no la vio con claridad, aunque dejó en claro su postura sobre este tipo de situaciones. Remarcó la necesidad de mayor lucidez en momentos clave y subrayó que no se puede conceder ventaja numérica, especialmente en un contexto adverso. Para Costas, ese tipo de decisiones terminan inclinando partidos que hasta ese momento se presentaban equilibrados.
Más allá de la jugada que derivó en la tarjeta roja, el entrenador valoró la propuesta de su equipo durante largos pasajes del clásico. Consideró que Racing logró imponerse desde la intensidad y la generación de juego, aunque volvió a evidenciar un problema que se repite: la falta de eficacia en los metros finales. Según su mirada, el equipo produjo situaciones suficientes como para cambiar la historia, pero no logró traducir ese dominio en goles.
El momento futbolístico de la Academia genera preocupación, sobre todo por la seguidilla de clásicos sin victorias y la dificultad para concretar. Costas insistió en que el grupo muestra señales de crecimiento en el juego, aunque reconoció que la ausencia de resultados impacta en lo anímico. Con pocas fechas por delante y fuera de la zona de playoffs, el mensaje hacia los hinchas fue claro: sostener la confianza mientras el equipo intenta revertir una racha que lo tiene a contramano de sus aspiraciones.
