Boca ya trabaja en la búsqueda de un nuevo centrodelantero y el principal apuntado por la dirigencia es Ezequiel «Chimy» Ávila. El atacante de 32 años, que recientemente quedó con el pase en su poder tras finalizar su vínculo con el Real Betis, aparece como la opción que más seduce al Xeneize encabezado por Juan Román Riquelme para potenciar el plantel en este mercado de pases.
La situación del puesto tomó mayor relevancia por la incertidumbre que rodea a Adam Bareiro, quien por el momento no será intervenido quirúrgicamente de su hernia de disco lumbar. En ese contexto, Boca analiza avanzar por el ex San Lorenzo y en las próximas horas podrían comenzar las conversaciones para intentar cerrar su incorporación, una negociación que se facilitaría al no tener que acordar con ningún club.
Ávila ya había estado en el radar del Xeneize durante la ventana de transferencias anterior, aunque finalmente la institución se inclinó por Bareiro. En aquel momento, el delantero evitó profundizar sobre un posible regreso al fútbol argentino y expresó: «Eso es cosa de la directiva y de mi agente. Yo me tengo que ocupar en hacer bien mi trabajo, porque si yo ahora me ocupo en hacer negociaciones, en hablar si me voy o me quedo, entonces estoy descuidando mi trabajo. Y mi trabajo es jugar al fútbol».
El atacante viene de cerrar un ciclo de nueve temporadas en España, donde defendió las camisetas de Huesca, Osasuna y Betis. Durante la última campaña disputó 30 encuentros, convirtió tres goles y entregó tres asistencias. Mientras tanto, Boca mantiene abierta la posibilidad de sumar otro delantero antes del cierre definitivo del período de incorporaciones, aprovechando los cupos que liberará tras varias salidas del plantel.
