Boca Juniors recibió una noticia alentadora de cara a la etapa decisiva de la temporada: Tomás Aranda evoluciona favorablemente de la lesión que lo mantiene alejado de las canchas y podría volver a estar a disposición del cuerpo técnico antes de lo previsto. El mediocampista, que sufrió una fractura de peroné en la pierna derecha el pasado 26 de agosto durante un entrenamiento en el predio de Ezeiza, consiguió avanzar considerablemente en su recuperación y alimenta la ilusión de regresar en un momento clave para el Xeneize. Inicialmente, los plazos indicaban que su vuelta se produciría recién en enero de 2027, pero la buena respuesta al tratamiento permitió modificar ese panorama.
La evolución del futbolista de 10 fue positiva durante las últimas semanas y ya comenzó a realizar actividades con pelota, una señal importante dentro de su proceso de rehabilitación. Además, Aranda participa de algunos trabajos junto a los juveniles, lo que le permite recuperar sensaciones futbolísticas y sumar progresivamente exigencia en los entrenamientos. Este avance representa un paso significativo, aunque todavía deberá completar distintas etapas antes de reincorporarse definitivamente al grupo principal. En Boca existe optimismo por su situación, pero la intención es respetar cada instancia de recuperación para evitar cualquier inconveniente físico que pueda retrasar nuevamente su regreso.
El objetivo de Boca: que vuelva antes de la definición de la temporada
De acuerdo con la planificación que maneja el club, la intención es que Aranda pueda reaparecer en la convocatoria para el compromiso frente a Banfield, correspondiente a las semifinales de la Copa Argentina, previsto para el sábado 14 de noviembre. La posibilidad que contemplan es que integre el banco de suplentes y tenga la oportunidad de sumar algunos minutos, siempre que reciba la autorización del cuerpo médico y complete satisfactoriamente los trabajos previos. De concretarse ese escenario, el mediocampista volvería a estar disponible bastante antes de la fecha que se había establecido originalmente, convirtiéndose en una alternativa importante para el entrenador en un tramo de enorme exigencia deportiva.
El calendario también explica la importancia que tendría su regreso para Boca. Una semana después, el 21 de noviembre, el conjunto azul y oro tiene programada la final de la Copa Sudamericana frente a Atlético Mineiro, en el estadio Metropolitano Roberto Meléndez de Barranquilla, Colombia. Por eso, recuperar a una pieza de sus características antes de esa cita internacional sería una noticia muy positiva para el plantel. Sin embargo, su presencia en ese encuentro dependerá exclusivamente de cómo responda físicamente durante las próximas semanas. La prioridad será que pueda regresar en condiciones adecuadas, sin asumir riesgos innecesarios por la cercanía de los compromisos más importantes.
En paralelo, Boca tampoco pierde de vista una eventual definición del Torneo Clausura, cuya final está prevista para el 19 de diciembre. Ese margen de tiempo podría permitirle a Aranda completar su puesta a punto si finalmente necesita más días para recuperar su mejor versión. La dirigencia y el cuerpo técnico saben que su regreso puede aportar una variante valiosa, pero no están dispuestos a acelerar los plazos sin el visto bueno de los profesionales médicos. Así, el Xeneize recibió una señal alentadora con la evolución de su número 10 y comienza a ilusionarse con tenerlo nuevamente en el equipo durante las semanas decisivas de la temporada.
