Marcos Rojo, capitán de Boca Juniors, atraviesa un presente delicado en el club. Luego de varias semanas sin ser convocado, su futuro en el equipo es incierto, mientras las lesiones y decisiones internas lo mantienen al margen. La situación del defensor ha generado controversia entre los hinchas y el cuerpo técnico, quienes esperan que pueda recuperar su mejor versión para cerrar el año de manera positiva. Sin embargo, las señales actuales no son alentadoras.
El defensor central lleva dos semanas entrenándose de manera diferenciada, buscando alcanzar su mejor condición física tras un desempeño irregular en los últimos encuentros. Desde el Consejo de Fútbol han decidido que Rojo no vuelva a jugar hasta estar al 100%, una postura que pone en duda su retorno al primer equipo antes de que finalice el año. En la última fecha, cuando Boca enfrente a Argentinos Juniors, el ex jugador de la selección argentina no estará ni en el banco, siguiendo la tendencia de los últimos partidos.
Su bajo rendimiento en el Superclásico contra River y las constantes ausencias, sumadas a expulsiones en momentos clave, han erosionado su imagen dentro y fuera del club. Si bien Juan Román Riquelme lo ha defendido públicamente en varias ocasiones, la paciencia dentro de Boca parece agotarse. En este 2024, Rojo ha jugado solo 20 de los 45 partidos disputados por el equipo, una cifra que refleja la intermitencia que ha caracterizado su paso por el club en el último tiempo.
A nivel interno, su influencia en el vestuario sigue siendo importante, pero los resultados en la cancha no han acompañado. Boca, a la espera de la llegada de Fernando Gago como nuevo entrenador, necesita un líder firme en la defensa, algo que Rojo no ha podido garantizar debido a su inestabilidad física. Con el futuro del equipo en juego y la necesidad de consolidar una zaga central confiable, la continuidad del defensor en 2025 aún es una incógnita.
Los hinchas, que lo veían como un referente incuestionable, ahora comienzan a exigir más actitud y menos expulsiones innecesarias. En las redes sociales, algunos ya han manifestado su preocupación por las constantes bajas del zaguero y su impacto en el equipo. La zaga central de Boca, al menos este fin de semana, estará en manos de Cristian Lema y el juvenil Aaron Anselmino, mientras Nicolás Figal esperará su oportunidad desde el banco.
Con varios jugadores en la mira y cambios en el cuerpo técnico, el escenario es complejo para Rojo. Si bien su calidad futbolística no está en duda, su permanencia en el club dependerá en gran medida de su capacidad para mantenerse en forma y demostrar que puede liderar al equipo en momentos cruciales. ¿Volverá a ser el referente que Boca necesita o su paso por el club llegará a su fin más pronto de lo esperado? Las próximas semanas serán clave para definir su destino.