En el arranque del 2025, Fernando Gago sorprendió a todos con una alineación diferente en el primer amistoso del año. Boca Juniors venció por 2-0 a Juventude, pero lo realmente llamativo no fue solo el triunfo, sino la apuesta táctica del entrenador, quien probó con un esquema 3-4-3 que incluyó a Lucas Blondel como stopper y a Tomás Belmonte como líbero, una jugada que no había pasado desapercibida.
El encuentro sirvió como una prueba clave antes de los compromisos oficiales que están a la vuelta de la esquina, especialmente el debut en la Copa Argentina ante Argentino de Monte Maíz, programado para el próximo 22 de enero. En este primer ensayo, Gago comenzó a vislumbrar lo que podría ser el Boca de este nuevo año, con un esquema que ya había utilizado en su etapa en Racing, pero que no había sido del todo exitoso en su paso por la Bombonera.
Sin embargo, esta vez, el resultado fue distinto. Más allá de que el planteo táctico no cambió sustancialmente, las sorpresas llegaron en los nombres. Blondel, habitual lateral, ocupó la posición de stopper en una línea de tres defensores, mientras que Belmonte, un mediocampista central, se plantó como líbero. Este cambio de roles, que puede haber sido un indicio de los experimentos de Gago, permitió que el equipo mostrara una salida limpia y más fluida desde el fondo, aunque también dejó evidentes fisuras en la cobertura defensiva.
A pesar de algunas imprecisiones en la defensa y un par de momentos de incertidumbre frente al arco de Leandro Brey, lo positivo de la noche fue el buen rendimiento individual de algunos futbolistas. Lucas Blondel, tras su regreso de una larga lesión, mostró buena disposición para salir con balón y mantener la posesión en su sector, mientras que Belmonte, aunque con algunos altibajos en su nueva función, dejó entrever que podría ofrecer alternativas interesantes en la parte defensiva del campo. La labor de Agustín Martegani también fue destacada, quien a pesar de no haber jugado en una nueva posición, mostró un control más profundo del juego desde el mediocampo.
Los nuevos refuerzos del equipo como Ander Herrera y Rodrigo Battaglia aún no fueron parte de este primer amistoso, pero la competencia interna será feroz en todas las líneas, principalmente en el mediocampo. Con las salidas de Pol Fernández y Cristian Medina, Gago tiene a disposición una amplia variedad de opciones, y el regreso de Battaglia, quien ya ha jugado como defensor central, abre un abanico de posibilidades para reconfigurar la estructura del equipo.
El futuro de Boca está lleno de expectativas y cambios, y Fernando Gago sabe que tiene una plantilla con mucho potencial para afrontar lo que se viene. Si bien el primer amistoso dejó algunas dudas, también mostró señales de que el equipo está en pleno proceso de transformación. Con la competencia oficial a la vuelta de la esquina, los entrenamientos de los próximos días serán clave para consolidar un Boca que ya empieza a generar preguntas sobre cómo se presentará en 2025.