Estadio Monumental sin público

Este martes por la noche, a las 21:30 hora de Argentina, River Plate enfrentará a Barcelona de Ecuador por la segunda jornada del Grupo B de la Copa Libertadores, en un partido que tendrá una particularidad imposible de ignorar: se jugará a puertas cerradas en el estadio Monumental. La ausencia total de público en las tribunas será consecuencia de una sanción impuesta por la Conmebol debido a incidentes ocurridos en la edición pasada del torneo continental.

La decisión del organismo sudamericano se remonta al encendido recibimiento que protagonizó el público millonario en el duelo de vuelta por semifinales ante Atlético Mineiro, a fines de 2024. En aquella ocasión, la dirigencia y los hinchas decidieron apostar por un espectáculo imponente en la salida de los equipos, con fuegos artificiales, bengalas y una escenografía que, si bien fue celebrada por muchos, violó las normativas establecidas en materia de seguridad y conducta. Como resultado, la entidad madre del fútbol sudamericano impuso una fuerte multa económica que alcanzó los 201.000 dólares, desglosada en varias infracciones: uso de pirotecnia, incumplimientos logísticos y actos discriminatorios.

Aunque la parte económica fue absorbida mediante deducciones en los premios otorgados por la campaña copera anterior, restaba aún un castigo pendiente: un partido como local sin presencia de público. El castigo se hará efectivo esta noche, dejando al equipo de Martín Demichelis —heredero del legado de Gallardo— sin el aliento de sus hinchas en una instancia clave.

Este regreso al silencio en Núñez revive recuerdos del pasado reciente. La última vez que River disputó un partido internacional sin su gente fue en agosto de 2021, justamente frente a Atlético Mineiro, por los cuartos de final de la Libertadores. Aquella noche, en plena pandemia, el equipo cayó por 1-0 con gol de un ex, Nacho Fernández. El último duelo a nivel local con tribunas vacías ocurrió semanas después, contra Arsenal.

Ahora, en tiempos donde el Monumental suele latir con más de 83.000 almas por encuentro, el contraste será inevitable. River tendrá que hacer valer su jerarquía sin el empuje habitual de su gente, sabiendo que la sanción no solo lo afecta en lo anímico, sino que puede incidir directamente en sus chances dentro del grupo.

Por Federico Barrios

Soy un periodista deportivo apasionado por el fútbol argentino y su cultura. A través de la escritura, mi objetivo es transmitir la emoción y la pasión que rodean a este deporte. He recorrido estadios, entrevistado a jugadores y compartido historias que capturan la esencia del fútbol en Argentina.