Mal momento de River

El Monumental dejó de ser ese lugar de fiesta garantizada. River no pierde, pero tampoco gana, y lo que antes se disimulaba con alguna victoria ahora se acumula como una marea de empates que ya no encuentra excusas. El 1-1 ante Talleres, el sexto empate en los últimos ocho partidos, volvió a dejar sabor a poco y, sobre todo, alimentó una sensación incómoda: este River genera menos de lo que promete. Y a estas alturas, ni el regreso de Gallardo ni los millones invertidos alcanzan para calmar los silbidos.

En un torneo local que exige puntos para no perder terreno, el equipo sigue extraviado entre la posesión estéril y las decisiones sin peso. Miguel Borja anotó el gol que evitó una caída, pero su grito fue más un respiro que una celebración. La imagen final fue de fastidio: en la tribuna, por la falta de resultados; y en el banco, por la creciente incomodidad del entrenador con los cuestionamientos, que ya se perciben como inevitables.

Marcelo Gallardo vive un presente que dista del pasado glorioso. Aunque nadie osa poner en duda su legado, el presente le exige mucho más de lo que River está mostrando. Con refuerzos de jerarquía, campeones del mundo y un gasto millonario en incorporaciones, se esperaba un equipo de peso continental. En cambio, la dependencia de un juvenil de 17 años para la creación de juego desnuda una carencia profunda: River tiene nombres, pero no encuentra juego ni alma.

La vuelta olímpica de los ex combatientes de Malvinas fue lo más emotivo de una noche que, futbolísticamente, volvió a quedar en deuda. Mientras algunos futbolistas como Colidio o Simón siguen acumulando minutos sin justificar sus oportunidades, otros como Driussi o Enzo Pérez no terminan de reencontrarse con su mejor versión.

Con dos viajes clave a Ecuador por la Copa y el superclásico ante Boca en el horizonte, River se acerca al tramo decisivo del semestre bajo una niebla espesa de incertidumbre. La pregunta que sobrevuela Núñez es tan simple como inquietante: ¿tiene este equipo el fuego interno necesario para pelear?

Por ahora, la respuesta se diluye en una sucesión de empates que desgastan más que una derrota. River juega, pero no conmueve. Y eso, en este club, empieza a doler.

Por Federico Barrios

Soy un periodista deportivo apasionado por el fútbol argentino y su cultura. A través de la escritura, mi objetivo es transmitir la emoción y la pasión que rodean a este deporte. He recorrido estadios, entrevistado a jugadores y compartido historias que capturan la esencia del fútbol en Argentina.