River debutó en el Mundial de Clubes con una sólida victoria por 3 a 1 ante Urawa Red Diamonds, pero el foco de la jornada terminó lejos del resultado. A los pocos minutos del segundo tiempo, Sebastián Driussi convirtió el segundo tanto del equipo de Marcelo Gallardo con una definición precisa de cabeza. Sin embargo, la celebración se transformó en preocupación en cuestión de segundos.
Todo ocurrió en una jugada en apariencia inofensiva. Driussi aprovechó un error grosero en la última línea del conjunto japonés, se anticipó al arquero y conectó el balón por encima de su cuerpo. El festejo quedó en suspenso: el delantero cayó al suelo con evidentes gestos de dolor, llevándose la mano al tobillo izquierdo.
La escena fue impactante. Driussi permaneció tendido en el campo, pidió asistencia médica inmediata y luego se lo vio decir una frase que heló la sangre a todos los presentes: “Me rompí todo”. El banco de suplentes reaccionó de inmediato. Gallardo mandó a la cancha a Miguel Ángel Borja y Driussi fue retirado en andas, incapaz de apoyar la pierna.
Los rostros del cuerpo técnico, serios y sin muchas palabras, aumentaron el misterio sobre la gravedad de la lesión. Puertas adentro, las primeras informaciones hablan de un posible esguince, pero nadie se atreve a confirmarlo sin los estudios correspondientes. Desde el entorno del jugador insisten en mantener la calma, aunque el contexto obliga a estar en alerta.
Lo cierto es que River ganó, sumó sus primeros tres puntos en el Grupo E y sueña con avanzar en el Mundial de Clubes. Pero la incógnita sobre el estado físico de Driussi domina la escena y genera un interrogante clave para lo que viene: ¿podrá seguir siendo parte del torneo? En las próximas horas habrá novedades.