El golpe tras la eliminación del Mundial de Clubes todavía resuena en Núñez, pero Marcelo Gallardo ya dejó claro que no hay tiempo para lamentos. En las últimas horas, el entrenador de River comenzó a delinear lo que será una profunda reestructuración del plantel profesional, con vistas al segundo semestre del año y, sobre todo, a una Copa Libertadores que aparece como el gran objetivo de la temporada.
Aunque el mercado de pases se moverá también en materia de incorporaciones —con Maximiliano Salas al borde de firmar, y gestiones activas por Román Vega y Lucas Cepeda—, lo que más llama la atención por estas horas es la cantidad de jugadores que podrían dejar el club en los próximos meses. De hecho, ya es un hecho que Franco Mastantuono se despidió tras su millonaria venta al Real Madrid, y que Federico Gattoni deberá volver a Sevilla al finalizar su préstamo.
Sin embargo, lo más significativo llegará a fin de año: hay al menos siete futbolistas cuyos contratos vencen en diciembre y cuyas continuidades están en duda o, directamente, descartadas. En esa lista aparecen nombres de peso como Enzo Pérez, Matías Kranevitter, Nacho Fernández, Manuel Lanzini, Gonzalo “Pity” Martínez, Matías Rojas y Miguel Borja. Si bien el caso de Enzo es particular —Gallardo lo considera pieza clave—, el resto tiene chances reducidas de seguir más allá de 2025.
En paralelo, hay situaciones que siguen sin resolverse, como la de Giuliano Galoppo, quien llegó a préstamo desde San Pablo y tiene opción de compra por tres millones de dólares. También se analiza el futuro de Rodrigo Aliendro, con una renovación automática sujeta a la cantidad de partidos jugados, aunque su contrato vigente se extiende hasta 2026.
La excepción en este panorama es Facundo Colidio. El delantero, de buen rendimiento y considerado titular por Gallardo, tiene todo encaminado para extender su contrato más allá de diciembre, a pesar del interés de Stuttgart de Alemania. Desde el entorno del jugador aseguran que su prioridad es quedarse en el club.
Con esta depuración, Gallardo busca recortar un plantel que quedó sobrecargado y recuperar competitividad de cara al cierre del año. En River saben que las exigencias son altas, y el mensaje del DT es claro: nadie tiene el lugar asegurado.