Cristian Lema ya no tiene lugar en Boca, pero su salida no será tan sencilla como esperaba. El defensor, marginado por Miguel Ángel Russo desde antes del Mundial de Clubes, buscó forzar su desvinculación con una propuesta directa: rescindir su contrato y marcharse con el pase en su poder. Sin embargo, la dirigencia del Xeneize fue contundente y rechazó de plano esa posibilidad.
La intención de Lema era resignar parte del sueldo pendiente hasta diciembre para quedar libre y negociar con otro club como agente libre. Pero en el Consejo de Fútbol fueron firmes: Boca no está dispuesto a liberar jugadores sin una compensación económica. Si el zaguero quiere irse, deberá acercar una oferta formal, como ya ocurrió en otros casos recientes.
El zaguero, que llegó como refuerzo de experiencia en 2024, no volvió a jugar oficialmente desde octubre del año pasado, cuando sufrió una lesión que lo alejó de las canchas. Su último partido fue ante Deportivo Riestra. Desde entonces, perdió terreno y ya fue reemplazado en la consideración del cuerpo técnico.
Belgrano, su exclub, mostró interés semanas atrás, pero las negociaciones no prosperaron. Newell’s también sonó como destino, pero el propio jugador lo descartó por una deuda pendiente que mantiene el club rosarino con él.
Mientras tanto, Lema sigue entrenando apartado, sin chances reales de volver al primer equipo. El mensaje desde el club es claro: en Boca no se liberan contratos sin una contraprestación. La pelota, ahora, está del lado del defensor. Si quiere salir, deberá encontrar quién lo quiera… y lo pague.