En una jornada cargada de polémicas durante la segunda fecha del Torneo Clausura, el enfrentamiento entre Lanús y Rosario Central no solo se definió en el marcador, sino también por una situación poco difundida que influyó directamente en el resultado. Más allá del gol de penal de Ángel Di María, que desató la euforia de más de 6,500 hinchas visitantes en La Fortaleza, el “Fideo” tuvo un papel fundamental en la expulsión del defensor Carlos Izquierdoz, un hecho que pasó desapercibido para la mayoría del público y la transmisión oficial.
Durante los minutos finales del partido, cuando el árbitro Andrés Merlos sancionó un penal favorable a Rosario Central, se generó una protesta inmediata por parte de los jugadores de Lanús, con Izquierdoz al frente. Sin embargo, fue la reacción de Di María lo que terminó decidiendo el destino del marcador central: cuando Izquierdoz se acercó al árbitro y le dirigió palabras subidas de tono, el gesto de Di María evidenció la situación frente a Merlos, lo que provocó la expulsión directa del defensor.
Esta expulsión, ocurrida a 24 minutos del final, quebró el partido a favor de Rosario Central, que consolidó su triunfo 1-0 gracias a la definición certera de Di María desde los doce pasos. No es la primera vez que el mediocampista se convierte en héroe para el Canalla; en la jornada anterior también marcó un gol decisivo en el empate contra Godoy Cruz, ratificando su buena racha goleadora en la Liga Profesional.
En la conferencia posterior al partido, Di María se mostró satisfecho con el rendimiento colectivo y la importancia de los visitantes en el estadio, agradeciendo además el respeto demostrado por los hinchas de Lanús a pesar de ser rival. «Sabíamos que iba a ser un partido complicado, pero conseguimos la victoria que necesitábamos», afirmó el campeón del mundo.
Este episodio de “jugador clave detrás de escena” pone en relieve cómo pequeños detalles y la actitud dentro del campo pueden inclinar la balanza en partidos ajustados y decisivos dentro del torneo argentino.