Carlos Palacios atraviesa días grises en Boca. A pesar de haber llegado como una apuesta fuerte desde el exterior, hoy su lugar en el plantel parece más frágil que nunca. Después de quedar fuera de la convocatoria ante Atlético Tucumán por la Copa Argentina, y con Russo firme en no incluirlo frente a Huracán, el futuro del chileno es una incógnita que empieza a incomodar en el Mundo Boca.
El motivo oficial fue una tendinitis en ambas rodillas, pero las versiones que corren por los pasillos de Ezeiza apuntan a problemas de conducta, actitud o incluso compromiso. La relación entre el jugador y el cuerpo técnico parece tensa, y el silencio de Russo al respecto no hizo más que alimentar el fuego. Más aún luego del mensaje que Palacios publicó —y luego borró— en sus redes sociales, acusando al periodismo de inventar conflictos para perjudicarlo.
Puertas adentro, el Consejo de Fútbol habría intervenido para intentar bajar la tensión. Si bien Russo no está dispuesto a forzar su decisión, se espera un cónclave clave durante el receso que comenzará tras el partido ante Huracán. Será ahí, cara a cara, donde DT y jugador definirán si hay chances reales de reintegración o si la ruptura ya es definitiva.
El duelo ante Racing, correspondiente a la fecha 4 del Clausura, aparece como una posible oportunidad para que Palacios vuelva, aunque sea desde el banco. Pero todo dependerá de lo que se hable (y se acuerde) en esa charla pendiente.
Por ahora, el chileno sigue afuera. Sin minutos, sin convocatoria y, sobre todo, sin respaldo visible. Y en Boca, cuando el margen se achica, el reloj siempre corre más rápido.