El desafío no se detiene para Marcelo Gallardo, quien nuevamente debe reconstruir la zaga central de River. Tras la turbulenta derrota ante Independiente Rivadavia, marcada no solo por un pobre rendimiento colectivo sino también por un caótico final en Mendoza, el técnico encara el duelo contra Estudiantes sin dos de sus opciones principales: Germán Pezzella, fuera por lesión, y Leandro González Pírez, suspendido tras la expulsión en el Malvinas Argentinas.
Con Paulo Díaz como único central disponible de confianza, el estratega tendrá que decidir quién lo acompañará. El chileno, que regresa tras su participación en las Eliminatorias Sudamericanas con su selección, es una apuesta fija, pero los interrogantes surgen sobre su pareja en la zaga. Federico Gattoni, de flojo nivel en sus últimas presentaciones, se perfila como una opción, aunque su rendimiento genera dudas. Por otro lado, Daniel Zabala ofrece frescura y juventud, pero carece de rodaje en partidos de alta exigencia. En un tercer plano aparece Ramiro Funes Mori, un veterano con experiencia, pero relegado en la consideración del técnico y con futuro incierto en el club.
El problema defensivo de River no es nuevo. Durante toda la temporada, la fragilidad en la última línea ha sido uno de los puntos débiles del equipo. Ante Estudiantes, un rival que históricamente ha sabido complicar al Millonario, Gallardo intentará encontrar el equilibrio en un sector que le ha dado más dolores de cabeza que certezas.
La situación también llega en un contexto delicado para River, que quedó fuera de la pelea por la Liga Profesional y vive un año repleto de altibajos. Con cuatro partidos por delante para cerrar el 2024, la reconstrucción de una defensa sólida se presenta como una tarea prioritaria, aunque las herramientas disponibles sean limitadas. La visita de Estudiantes al Monumental promete ser una prueba clave para un equipo que necesita urgentemente reencontrarse con su mejor versión.