Marcelo Gallardo volvió a ser protagonista tras el triunfo de River Plate por 2-0 ante San Martín de San Juan en condición de visitante. Más allá del resultado positivo, el entrenador analizó el contexto que rodea al equipo y la exigencia permanente que enfrentan sus jugadores, resaltando la impaciencia con la que se vive el día a día en el mundo riverplatense.
En diálogo con Paso a Paso, el técnico más exitoso en la historia del club de Núñez destacó la dificultad de sostener un nivel de juego consolidado en un fútbol argentino cada vez más parejo y con rivales que hacen del desgaste físico un arma estratégica. «Parece que todos tienen que ganar siempre y de manera contundente, pero la realidad es otra. Son partidos duros, disputados, y cada equipo se juega mucho en cada fecha», comentó.
El entrenador también se refirió al rendimiento de su equipo en San Juan, donde los goles de Miguel Ángel Borja y Franco Mastantuono, ambos ingresados en la segunda mitad, sellaron una victoria trabajada. «Ganamos por situaciones puntuales de jerarquía, pero el desarrollo no fue sencillo. Nos costó encontrar fluidez en el juego y el clima tampoco ayudó», analizó.
Más allá de la autoexigencia que impone en cada etapa de su ciclo, Gallardo dejó en claro que las expectativas que rodean al equipo están marcadas por su propia historia de éxito. «La vara la ponemos nosotros. Siempre queremos más, pero también hay que entender los procesos y la evolución del equipo», expresó, enviando un mensaje tanto a los hinchas como a la prensa.
El triunfo en San Juan permitió a River mantenerse como uno de los pocos invictos del torneo y con la defensa más sólida hasta el momento, habiendo recibido solo un gol en contra en dos fechas. Como recompensa por el esfuerzo, el cuerpo técnico decidió otorgarle al plantel dos días de descanso antes de retomar los entrenamientos en el predio de Ezeiza, con la mente puesta en el próximo desafío.