La caída de River ante Talleres en la Supercopa Internacional expuso, una vez más, las serias falencias de un equipo que parece haber perdido su identidad. Con un rendimiento deslucido y sin reacción, el conjunto de Marcelo Gallardo atraviesa un inicio de año alarmante, donde los números reflejan una preocupante sequía ofensiva y una falta de carácter inusual para la historia del club.
El regreso del Muñeco generó una gran expectativa, pero hasta ahora el equipo ha sido una sombra de lo que supo representar en su ciclo anterior. En Asunción, River mostró su peor versión en 120 minutos sin generación de juego y con una alarmante falta de situaciones de gol, lo que derivó en una tanda de penales que solo confirmó lo que había ocurrido durante el partido: un equipo sin confianza y sin respuestas.
La crisis no se limita a un solo partido. En lo que va del 2025, River nunca logró marcar en los primeros tiempos y solo convirtió siete goles en total. Si se amplía la estadística a los últimos meses del 2024, el panorama es aún más preocupante: en 33 encuentros, en 12 no pudo anotar y en otros 12 solo marcó un gol.
La falta de rebeldía es otro de los grandes cuestionamientos hacia el plantel. Lejos de la intensidad y el carácter que supo imprimir Gallardo en su primera etapa, el equipo actual parece despojado de hambre de gloria, con actuaciones planas y carentes de compromiso. La afición, acostumbrada a equipos combativos y con un ADN ofensivo, empieza a perder la paciencia.
Con el Apertura como única gran meta en el horizonte cercano, River necesita un golpe de timón inmediato. Gallardo, símbolo eterno del club, tiene la difícil tarea de salir de este laberinto y encontrar respuestas antes de que la crisis se profundice aún más.